lunes, 19 de octubre de 2020

Nos mudamos!

 A partir de ahora este blog cambia de dirección. Las nuevas entradas podrás encontrarlas en el nuevo blog ANTES DE DISPARAR


¿Me acompañas?


From now on this blog changes direction. The new entries can be found in the new blob BEFORE SHOOTING


Will you accompany me






martes, 6 de octubre de 2020

Nueva Web!



Hoy empieza a funcionar mi nueva web, donde encontrarás todo mi mundo imaginario, mis apasionados vuelos y mis retratos con vistas al interior, ahora en un solo lugar.

www.hectorgarridophoto.com







sábado, 15 de agosto de 2020

José María Pérez de Ayala, Pepe

Quizá debía estar rondando los dieciséis años de edad aquel día en que, inesperadamente, un jeep frenó junto a mí y un señor de figura elegante y piel tostada, que apuntaba canas incipientes, me invitó a abandonar mi deambular bajo el Sol y subir junto a él. Solía hacer autostop para ir de un lado a otro y, relajadamente, desoía las voces que me alertaban de los peligros de montar en el coche de un desconocido. No sabía cuánto me iba a marcar subir en ese coche para lo que parecía un corto trayecto. Yo era un apasionado muchacho que hacía de la fotografía y de la observación de las aves la excusa para construir mi mundo. Y aquel día caminaba sudoroso, cargado de cámaras y telescopios, por el arcén, dirigiéndome hacia el Sur desde la aldea de El Rocío. Por entonces aquella carretera tenía todo un desfile de enormes eucaliptos que la acompañaban sombreándola. Pero llegando al tramo de la Soriana, los árboles desaparecían y el inclemente Sol andaluz se hacía sentir con fuerza. Así que acepté de buena gana el ofrecimiento de aquel señor y, sin saberlo entonces, al subir a su coche, comencé un viaje que duraría 35 años. Germinaba, aún incipiente, una amistad. Él se llamaba, hasta ayer mismo, José María Pérez de Ayala. Y, sí, era mi amigo.

En ese viaje incesante en el que él se cubrió de canas y yo perdí el pelo, recorrimos juntos muchas otras carreteras que atravesaron todos los paisajes imaginables. Pero sobre todo viajamos fuera del asfalto, a través de los horizontes más salvajes. La arena, la piedra, el agua y el aire fueron el sustento de muchas de nuestras aventuras. Namibia, Mauritania, Marruecos,… pero sobre todo, y siempre, Doñana. Y en Doñana explorábamos con tanto afán y detalle cada rincón como cuando lo hacíamos en las geografías completas de esos países enormes que descubrimos juntos. A veces nuestra piel se tostó bajo el Sol del corazón del desierto del Sáhara o se salpicó del mar en que nadaban los delfines del Banc d'Arguin, otras veces compartimos el temor de la presencia de leones en la noche africana o el sonido del canto del muecín en la madrugada magrebí. Pero lo que de verdad nos marcó, no como una cicatriz, sino como una piel completa, fue Doñana, el mítico espacio salvaje andaluz en el que ambos nos sentimos libres, exploradores en un rincón que, por un momento, había quedado detenido en la historia y se movía fuera de los mandatos del devenir del mundo.

Y de esas exploraciones se derivaron muchos descubrimientos enormes, que las más de las veces se han reseñado con otras autorías. José María, Pepe, era un descubridor nato e incansable. Sus ojos fueron los primeros en ver varios yacimientos prehistóricos, intrincados nidos de rapaces e incluso algunos cadáveres de hombres antiguos que iban apareciendo tras el paso de las dunas de Doñana. Dentro de sus bolsillos abundaban pequeños tesoros que hacían brillar los ojos de los arqueólogos, de los biólogos, de los antropólogos y de los historiadores.

José María, Pepe, siempre fue un inclasificable. Porque según, cómo y cuándo, podía ser guía de Doñana, fotógrafo, pescador, cazador, gestor, jinete o aventurero. O todo a la vez en distinto orden. Y es por eso que vivió hasta el último día con una libertad que muchas veces levantaba las escamas de los más ortodoxos. Pero, a pesar de ello, o de espaldas a ellos, ante sus encantos quedaron prendados paulatinamente todos los Presidentes de España, desde Felipe González hasta nuestros días, independientemente del color ideológico que vistiera a cada uno. Con varios de ellos -insisto, de ambas tendencias-, fraguó una amistad más allá de los límites de Doñana y del tiempo común. Pero también quedaron fascinados los jefes de estado de muchos otros países, ministros, secretarios y, sobre todo, y en igual grado de importancia, los miles de personas anónimas para la historia que tuvieron la suerte de poder conocer Doñana bajo su especial visión. Porque antes de Pepe no era Doñana. Era otra Doñana, que él fue transformando en la visión de los que hasta ella llegaban. Tiempo atrás, en los años 1960, José Antonio Valverde, había entendido que Doñana era una pasión, más que un espacio físico. Y con ese espíritu consiguió que todos creyéramos, como en un acto de fe, que aquel lugar era una escisión del Paraíso. Y de la mano de Pepe, muchos miles de personas entendieron que, en realidad, aquel era, por completo, el Paraíso.

Durante los veinte años que habité la casa de Martinazo, en la Vera de Doñana, se convirtió en habitual que en el silencio de la madrugada (el inexplicable y maravilloso silencio sonoro de las noches del Coto) apareciera Pepe a recogerme para embarcarnos en una nueva aventura, bien fuera para fotografiar un amanecer en el Lucio del Membrillo, para sobrevolar el cielo de Doñana durante un equinoccio o para viajar con rumbo a una geografía lejana. Compartíamos el nexo de la fotografía, de la naturaleza, de la historia antigua, de la etnografía reciente, de la pesca (aunque a él no le gustaba comer luego el pescado), de cabalgar en la naturaleza y, sobre todo, de la libertad de andar de acá para allá, con poco equipaje. Y con poco equipaje se ha marchado Pepe. Ayer lo vi postrado y tranquilo, rodeado de su familia que lo adoraba. Alguien había dejado caer a sus pies un ramillete de romero cogido del corazón de Doñana. Nada le hubiera gustado más. Viajará ahora con el olor del romero y del almoradú, del salitre y del fresco del amanecer, como único equipaje.


Se nos quedaron por completar muchas aventuras. ¿Qué puedo hacer con los planes que nunca llegamos a cumplir? ¿Dónde los guardo? Hace un momento he recibido un mensaje de Ana Chica, su hija. Ella estaba vaciando el coche de Pepe y encontró los últimos tesoros que él había ido acumulando para cuando yo llegara. Trozos de una naturaleza que juntos comprendimos y que ahora cobran un significado especial. Un maravilloso tesoro.

Gracias por tanto, amigo.


 

viernes, 24 de abril de 2020



Nueva exposición virtual:
The End of the Sky
El Final del Cielo


Visitar la exposición:

Visitar libro/catálogo "The End of the Sky" completo gratuitamente (online) o de pago (mediante compra de libro en papel:

Comprar Ebook de libro/catálogo  "The End of the Sky" :

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Visit the exhibition:

Visit the complete book / catalog "The End of the Sky" free of charge (online) or for a fee (by purchasing a paper book:

Buy Ebook of book / catalog "The End of the Sky":

viernes, 29 de noviembre de 2019

Black and white or color? / ¿Blanco y negro o color?

Liborio Noval, fotógrafo, en su casa de La Habana, Cuba © Héctor Garrido

Nací como fotógrafo en el blanco y negro. Heredé esa forma de trabajar de mi madre, fotógrafa, junto con sus equipos en desuso. Durante mucho tiempo experimenté con las texturas de los grises, con el granulado de los carretes forzados, con la temperatura del líquido revelador y me extasié bajo la luz roja y la inhalación de los vapores químicos del laboratorio. Pero luego seguí explorando más allá y encontré la magia de un filo dorado en un contraluz, las diferencias de los verdes a través de ligeros cambios de ángulo con respecto al sol y, finalmente, la métrica, la rima y la musicalidad del tono de la piel…y me perdí. Pero siempre sigo tentado por la gama de grises, por la profundidad de los negros y por la infinita elocuencia del blanco puro.
Texto y fotografía: Héctor Garrido. En la fotografía: Liborio Noval, fotógrafo cubano, en su casa de La Habana, Cuba.

I was born as a photographer in black and white. I inherited that way of working from my mother, photographer, along with her disused equipment. For a long time I experimented with the textures of the grays, with the granules of the forced reels, with the temperature of the developer liquid and I was ecstatic under the red light and the inhalation of the chemical vapors of the laboratory. But then I continued exploring further and found the magic of a golden edge in a backlight, the differences of the green ones through slight changes of angle with respect to the sun and, finally, the metric, the rhyme and the musicality of the tone of the skin ... and I got lost. But I am always tempted by the range of grays, the depth of the blacks and the infinite eloquence of pure white.
Text and photography: Héctor Garrido. In the photograph: Liborio Noval, Cuban photographer, at his home in Havana, Cuba.



domingo, 24 de noviembre de 2019

Neon

La Habana, Cuba ©Héctor Garrido
Una sugerencia del paisaje puede estar oculta en cualquier parte, desde una humilde piedrecita a un inmenso paisaje. Así que, es posible, desde luego, localizar ese guiño del paisaje desde un avión y tomar una hermosa fotografía aérea. Pero su hermosura, su interés o su grandeza, si la hay, no debe residir solo en que sea una toma aérea. Eso es sólo la sal de la fotografía. Porque, igual que no podemos comer sal sin más ingredientes, para que una buena fotografía se cocine debe llevar un buen refrito, un generoso cocimiento y una sazón completa, sobre unos ingredientes de primera calidad. El grado de sal… al gusto de cada uno.
Texto y fotografía: Héctor Garrido

A suggestion of the landscape can be hidden anywhere, from a humble stone to an immense landscape. Thus, it is possible, of course, to locate that wink of the landscape from an airplane and take a beautiful aerial photograph. But its beauty, its interest or its greatness, if any, should not reside only in that it is an aerial shot. That is just the salt of the photograph. Because, just as we can not eat salt without more ingredients, for a good picture to cook you must bring a refrito, a cooking and a complete seasoning, on top quality ingredients. The degree of salt ... to everyone's taste.
Photo and text: Héctor Garrido




sábado, 23 de noviembre de 2019

Desires, anhelos

© Aerial photo by Héctor Garrido


To photograph, for me, is to capture with a camera more than what you see with your eyes. It is to make the photographed object contaminate your way of being, thinking and dreaming. Of your desires, your obsessions and your shortcomings. All your mood should be part of the image.
Photo and tex: Héctor Garrido

Fotografiar, para mí, es captar con una cámara más de lo que ves con los ojos. Es hacer que el objeto fotografiado se contamine de tu forma de ser, de pensar y de soñar. De tus anhelos, de tus obsesiones y de tus carencias. Todo tu estado de ánimo debe formar parte de la imagen. Photo Texto y fotografía: Héctor Garrido

miércoles, 20 de noviembre de 2019

Los ojos que habitaba

Colonia de flamenco en el Parque Nacional de Doñana, España. ©Aerial photo by Héctor Garrido


"Y en el fondo de cada uno de esos ojos habitaba yo, es decir, habitaba otro yo, una de las imágenes de mí mismo, y se encontraba con la imagen de ella, la más fiel imagen de ella, en el ultramundo que se abre atravesando la esfera semilíquida del iris, la oscuridad de las pupilas, el palacio de espejos de la retina, en nuestro verdadero elemento que se extiende sin orillas ni confines.”

Italo Calvino, Le Cosmicomiche

Fotografía aérea de Héctor Garrido perteneciente al libro"Fractales, anatomía íntima de la marisma", publicado por Editorial Rueda, Madrid.


"And at the bottom of each one of those eyes I inhabited, that is, I inhabited another self, one of the images of myself, and I found the image of her, the most faithful image of her, in the ultraworld that it opens across the semi-liquid sphere of the iris, the darkness of the pupils, the palace of mirrors of the retina, in our true element that extends without borders or borders. ”

Italo Calvino, Le Cosmicomiche

Aerial photograph by Héctor Garrido belonging to the book "Fractals, intimate anatomy of the marsh", published by Editorial Rueda, Madrid.

Ganancias en aguas revueltas

© Aerial photo by Héctor Garrido

"Ganancias en aguas revueltas". Fotografía aérea de Héctor Garrido. Trabajo perteneciente a la exposición Volaverunt (Galería 100Kubik,, Colonia, Alemania).

"Earnings in rough waters" Aerial photography by Héctor Garrido. Work belonging to the exhibition Volaverunt (Gallery 100Kubik, Köln).

Contraste

© Aerial photo by Héctor Garrido

Fotografía aérea de Héctor Garrido perteneciente al libro"Fractales, anatomía íntima de la marisma", publicado por Editorial Rueda, Madrid.

Aerial photograph by Héctor Garrido belonging to the book "Fractals, intimate anatomy of the marsh", published by Editorial Rueda, Madrid.


La falsa belleza

© Aerial photo by Héctor Garrido

"La enseñanza académica de la belleza es falsa. Se nos ha engañado tanto, que ya no se puede volver a encontrar ni la sombra de una verdad. Las bellezas del Partenón, las Ninfas, los Narcisos, todo eso son mentiras. El arte no es la aplicación de un canon de belleza, sino aquello que el cerebro y el instinto conciben independiente de ese canon".
Pablo Picasso, Gaceta de arte, 1936.
Fotografía aérea de Héctor Garrido perteneciente a su libro “Fractales, anatomía íntima de la marisma”, Editorial Rueda, Madrid.


"The academic teaching of beauty is false. We have been so deceived that we can no longer find the shadow of a truth. The beauties of the Parthenon, the Nymphs, the Daffodils, all that is lies. Art is not it is the application of a beauty canon, but what the brain and instinct conceive independent of that canon. "
Pablo Picasso, Art Gazette, 1936.

Aerial photography by Héctor Garrido belonging to his book “Fractals, intimate anatomy of the marsh”, Editorial Rueda, Madrid.

viernes, 8 de noviembre de 2019

Amor y muerte

© Héctor Garrido

Durante una lucha nupcial, dos gamos han quedado enredados en un alambre de espino abandonado. Tras días de batalla y esfuerzo, han muerto exhaustos. Las plumas esparcidas por el suelo indican que los buitres han comenzado a llegar. Parque Nacional de Doñana, España.

Fotografía y texto: Héctor Garrido

During a bridal fight, two deer have been entangled in an abandoned barbed wire. After days of battle and effort, they have died. The feathers scattered on the ground indicate that the vultures have begun to arrive. Doñana national park, Spain.

Photo and text: Héctor Garrido


martes, 5 de noviembre de 2019

Cuando falta un árbol

© Aerial photo by Héctor Garrido

Cuando talamos un árbol eliminamos una pequeña piedrecita del muro de nuestra casa, construida toda ella hermosa y grande, pero a base de esas pequeñas partes que, en su conjunto, nos dan cobijo.
Cuando talamos un árbol talamos un río, una montaña o un bosque. Porque cada una de las partes es, al final, igual al todo.
Cuando talamos un árbol, nos amputamos un miembro, dejamos de respirar un poco y nos aseguramos beber menos agua y peor.
Cuando talamos un árbol morimos un poco. Porque somos, como él era, una parte de este todo, que podrá ser nada.

Fotografía y texto Héctor Garrido


When we cut down a tree we remove a small stone from the wall of our house, built all of it beautiful and large, but based on those small parts that together give us shelter.
When we cut down a tree, we cut down a river, a mountain or a forest. Because each of the parties is, in the end, equal to the whole.
When we cut down a tree, we amputate a limb, stop breathing a little and make sure we drink less water and worse.
When we cut down a tree we die a little. Because we are, as he was, a part of this whole, which can be nothing.

Photography and text Héctor Garrido

lunes, 28 de octubre de 2019

La luz, la energía y el sentimiento

Flamencos. Fotografía aérea. © Héctor Garrido
La luz es una forma de energía que deja un rastro, una huella indeleble sobre un material sensible, que es la fotografía. Lo curioso es que, algunas afortunadas veces, la simple visión de esa huella puede llegar a tener un efecto sobre las personas tan potente como una verdadera forma de energía. Una fotografía puede provocar rabia, ira, amor, excitación, tristeza, llanto, esperanza. La imagen fotográfica no tiene una verdadera energía acumulada, pero sí un enorme potencial para provocar un nuevo desarrollo energético. Y es ahí donde reside el valor artístico de una fotografía. Una potente imagen puede incluso tener un efecto perdurable en el tiempo: son aquellas fotografías que vimos una vez y que siempre vuelven a la memoria. Su luz volvió a volar desde el papel fotográfico, para atravesar nuestra retina y quedar grabada en nuestra memoria, de forma perdurable. Y a partir de ese momento, cada vez que sea invocada, volverá a provocarnos. De por vida.

Texto y fotografía: Héctor Garrido


Light is a form of energy that leaves a trace, an indelible mark on a sensitive material, which is photography. The funny thing is that, sometimes fortunately, the simple vision of that footprint can have an effect on people as powerful as a true form of energy. A photograph can cause anger, anger, love, excitement, sadness, crying, hope. The photographic image does not have a true accumulated energy, but it does have enormous potential to cause a new energy development. And that is where the artistic value of a photograph resides. A powerful image can even have an enduring effect in time: they are those photographs that we saw once and that always return to memory. Its light flew again from the photographic paper, to cross our retina and remain engraved in our memory, in an enduring way. And from that moment, every time it is invoked, it will provoke us again. Forever.

Text and photography: Héctor Garrido

jueves, 24 de octubre de 2019

Volar / Fly

© Aerial photo by Héctor Garrido

Visto desde arriba el paisaje se transforma y se convierte en una insinuación al despilfarro imaginativo. Elevando los ojos y dejándose llevar, dejándose mecer por las corrientes de aire, es posible aún explorar mundos nuevos sin dejar de ser, pero estando de otra manera. Una red de huellas puede ser una inmejorable excusa para pasear por el imaginario olvidado, para caminar sin prisa por un mundo donde no hay arriba ni abajo, donde nada está por encima de nada, donde el único alimento es el aire y éste es inagotable. El impulso del deseo mas inabarcable es el que me trajo aquí, a pasear sobre el viento. Y la fuerza del deseo, cuando éste es verdadero, inexplicablemente sincero, puede conseguir lo que muchos hombres ansiarán para siempre: volar.

Fotografía y texto: Héctor Garrido


Seen from above, the landscape is transformed and becomes an insinuation to imaginative waste. By raising your eyes and letting yourself go, letting yourself be rocked by air currents, it is possible to explore new worlds while still being, but being otherwise. A network of footprints can be an excellent excuse to walk through the forgotten imaginary, to walk without haste through a world where there is neither up nor down, where nothing is above anything, where the only food is air and this is inexhaustible. The most immeasurable impulse of desire is what brought me here, to ride on the wind. And the force of desire, when it is true, inexplicably sincere, can achieve what many men will crave forever: fly.

Photography and text: Héctor Garrido

domingo, 20 de octubre de 2019

La luna en el nido


La luna en el nido, ©Héctor Garrido


Había soñado hacer una fotografía en que la Luna fuera como un enorme huevo en un nido de cigüeñas para jugar con todas las simbologías que eso encierra y elegí este nido aislado, cuyo horizonte hacia el Este era el enorme llano de la marisma. Aguardé hasta el día en que coincidiera la salida de la luna con el ocaso y calculé la posición donde debía aguardar el momento preciso en que la Luna estuviera en el nido. Y justo entonces una de las cigüeñas comenzó a revolotear dando la sensación de ir acecharse a incubar sobre un enorme huevo: la Luna. 

Texto y fotografía: Héctor Garrido



I had dreamed of taking a picture in which the Moon was like a huge egg in a nest of storks to play with all the symbologies that it encloses and I chose this isolated nest, whose horizon towards the East was the huge plain of the marsh. I waited until the day when the moon's sunrise coincided with the sunset and I calculated the position where the precise moment in which the Moon was in the nest was to wait. And just then one of the storks began to flutter giving the sensation of stalking to hatch on a huge egg: the Moon.

Photo and tex: Héctor Garrido

jueves, 10 de octubre de 2019

Influencias

Mano de Fátima. Fotografía aérea de © Héctor Garrido

Hace un tiempo, en una entrevista para la web de Nikon me preguntaban sobre si mis fotografías están o no influenciadas por algún otro artista. Contestaba: “Me considero realmente muy influenciable. Y de hecho yo creo que mi forma de ver, mi forma de plasmar, de retratar, ha ido variando a lo largo de mi carrera, al mismo tiempo que he ido conociendo la forma de expresarse de otros fotógrafos y artistas. No hablo de copiar la forma de hacer de otros, hablo de inspirarse en lo que hicieron esos otros anteriormente. De dejarse sugestionar. Y es que hay tanto y tan bueno hecho ya…y quizás tanto por hacer.

Hace unos días, en una galería de arte de Nueva York descubrí casualmente el trabajo de un magnífico fotógrafo que realiza un trabajo tremendamente parecido al mío, de una calidad excepcional, y lleva haciéndolo tantos años como yo, e incluso más, y curiosamente jamás nuestros trabajos se cruzaron. Al menos conscientemente. Quedé muy sorprendido. Y por supuesto, inmediatamente influenciado. Claro que sí. Aunque en este caso, su influencia me haya empujado a seguir evolucionando y buscar más allá, aún. Porque ese camino en el que yo andaba, resultó que ya estaba andado. Y, para mí, ese fue el verdadero descubrimiento.” 

Texto y fotografía: Héctor Garrido


Some time ago, in an interview for Nikon's website they asked me about whether or not my photographs are influenced by any other artist. He replied: “I consider myself really very influential. And in fact I believe that my way of seeing, my way of capturing, of portraying, has been changing throughout my career, at the same time that I have been knowing how to express myself from other photographers and artists. I'm not talking about copying the way others do, I'm talking about being inspired by what those others did before. Let yourself be suggested. And there is so much and so good done already ... and maybe so much to do.

A few days ago, in an art gallery in New York I casually discovered the work of a magnificent photographer who performs a work tremendously similar to mine, of exceptional quality, and has been doing so many years like me, and even more, and curiously never our Jobs crossed. At least consciously. I was very surprised. And of course, immediately influenced. Of course. Although in this case, its influence has pushed me to continue evolving and look further, even. Because that road I was walking on, it turned out that I was already walking. And, for me, that was the real discovery” 

Photo and text: Héctor Garrido

(http://www.nikonistas.com/digital/notices/2014/08/aplicamos-el-tercer-grado-a-hector-garrido-6213.php)

miércoles, 9 de octubre de 2019

Cara a cara


Con motivo de la inauguración de la exposición "Cuba Iluminada", Radio Nacional de España realizaba esta entrevista a Héctor Garrido. http://www.rtve.es/alacarta/audios/cara-a-cara/cara-cara-hector-garrido-22-02-18/4487982/

lunes, 7 de octubre de 2019

Disparar una fotografía

© Aerial photo by Héctor Garrido

Cuando suenan las cortinillas de la cámara fotográfica ha ocurrido algo irrepetible. El paisaje, el objeto fotografiado, ha vivido un instante de comunión con el fotógrafo que permanecía asomado al visor. Esa forma de energía que conocemos como luz ha viajado hasta el material sensible de la cámara y ha sido absorbida y convertida en información imperecedera. El tiempo se ha detenido completamente por una vez. Lo que el fotógrafo vio a través del visor, ese aquel entonces, forma ahora parte del recuerdo de todos. Ahí comienza la magia de la fotografía.

Texto y fotografía: Héctor Garrido



When the curtains of the camera sound, something unrepeatable has happened. The landscape, the photographed object, has lived an instant of communion with the photographer who remained leaning on the viewfinder. That form of energy that we know as light has traveled to the sensitive material of the camera and has been absorbed and converted into imperishable information. The time has stopped completely for once. What the photographer saw through the viewfinder, that then, is now part of everyone's memory. There begins the magic of photography.

Photo and text: Héctor Garrido

miércoles, 2 de octubre de 2019

Drones?

© Aerial photo by Héctor Garrido


A menudo me preguntan si para realizar mis fotografías aéreas utilizo drones o aparatos que eleven la cámara sobre el paisaje. Y para contestar con sinceridad intento ir más allá de un simple no y pruebo a hacer comprender a quien lo pregunta por qué tal cosa nunca sería posible.

Y así intento expresar que mis fotografías están hechas con sentimientos, con sueños y con recuerdos, que no son el paisaje en sí mismo sino lo que yo siento en él. Y en ese proceso creativo, aunque el ingrediente principal es, lógicamente, el paisaje, el carácter definitivamente es obra del viento que en el momento de disparar la fotografía choca en mi rostro, del vértigo que en cada giro de mi avión parece dejar atrás el alma, del propio estado de exaltación que me produce ser lector consciente de aquello que la gramática del paisaje propone, de la sensación concatenada de la exploración, la búsqueda y el descubrimiento que provoca cada disparo de la cámara y finalmente de la momentánea ofuscación producida por el riesgo, siempre presente, de estar transitando en un medio aéreo, peligroso y retador.

Esas son las especias que le dan sabor a mis imágenes.

Algo así sólo se puede experimentar ahí arriba, colgado del aire, con el cuerpo asomado sobre el paisaje y la cámara en la mano, bailando con el viento, como en un sueño.

Texto y fotografía: Héctor Garrido


I am often asked if to use my aerial photographs I use drones or devices that raise the camera over the landscape. And to answer with sincerity, I try to go beyond a simple no and I try to make the questioner understand why such a thing would never be possible.

And so I try to express that my photographs are made with feelings, with dreams and with memories, which are not the landscape in itself but what I feel in it. And in that creative process, although the main ingredient is, of course, the landscape, the character is definitely the work of the wind that at the moment of shooting the photograph hits my face, of the vertigo that at every turn of my plane seems to leave behind the soul, of the own state of exaltation that produces me to be a conscious reader of what the landscape grammar proposes, of the concatenated sensation of the exploration, the search and the final discovery caused by each shot of the camera and finally of the momentary obfuscation produced for the risk, always present, of being traveling in an air, dangerous and challenging environment.

Those are the spices that add flavor to my images.

Something like this can only be experienced up there, hanging from the air, with the body leaning over the landscape and the camera in hand, dancing with the wind, as in a dream.

Photo and text: Héctor Garrido